ABSTRACTO
Atenta/o, porque esto es información altamente sensible. Mis hipótesis están sustentadas en ensayos que como hipnoterapeuta llevo a cabo día tras día, no en especulaciones. Lo que podrían ser mediciones, lo efectúo bajo el rigor de mi juicio, no bajo convenio. No espero validación exógena, y cualquier prejuicio que se tenga al respecto, solo será eso, un prejuicio. El amor tendrá disfraz de soberbia para aquel que aún no sepa amar.
Esta hipótesis está basada en la lógica de programación de las funciones mentales de la consciencia, que algunos conocen como lógica Peirciana, otros como Vedanta, o lógica angular —angelical—. Yo la he redescubierto y rediseñado como un mapa, o circuito integrado, con lógica de escuadra y de compás —casualmente, así lo representa la masonería también—. Denominé a este mapa "Eneagrama de Convergencia", y respeta el enfoque Psicotrónico —modelo de interpretación mecánica para la física de la consciencia—. Este eneagrama aún permanece en el secreto de mis estudios, pero verá la luz pronto.
Para comprender esta aproximación a mi hipótesis, deberás asumir que todo lo que conoces como realidad, es una proyección holográfica de un programa onírico que se ejecuta desde un servidor no local, por lo tanto, el hardware tangible no se encuentra en esta localización —plano—. No confundas las dimensiones con los planos, ya que las dimensiones tienen que ver con las alteraciones que provocamos en las partidas del juego, por decirlo así. Por otro lado, existen capas de programación, que serían las zonas o cuadrantes dimensionales —mi trabajo sucede viajando en estos orbitales—.
LA INTERFACE
Todo el sistema respondería a configuraciones genéricas, sin embargo, al ingresar al juego, cada jugador ingresa con una configuración única. A continuación, algunos conceptos del cerebro como interface;
Lóbulo frontal. El firmware. Programa básico para la función de los circuitos integrados no locales, que permiten correr otros programas durante la experiencia. Anidado en el Neocortex cerebral —la segunda capa del sistema (reprogramable)—.
Lóbulo parietal. El control parental. Programa de limitaciones digitales para funciones sensitivas locales. De esa forma, se mantiene una experiencia inmersiva bajo ciertos parámetros, y se condiciona el estado de la psique. Anidado en el Neocortex cerebral —la segunda capa del sistema (reprogramable)—.
Lóbulo occipital. El firewall. Programa corta fuegos para controlar y condicionar el flujo de información. Anidado en el Neocortex cerebral —la segunda capa del sistema (reprogramable)—.
Lóbulo temporal. El sistema operativo. Programa de interface que permite la ejecución de procesos funcionales. Anidado en el Límbico cerebral. Esta es la primera capa del sistema, y es la ventana de procesamiento, aunque corrompida por un software pirata que se ejecuta con atributo oculto desde tercera capa —virus—. Este software es conocido como el Cerebro reptiliano —Funciona como falso administrador, manteniendo el desbalance sistémico en todas las capas—.
La cuarta capa del sistema, es un conjunto de programas encriptados y anidados en otro, conocido como hipotálamo. Dentro de esta programación, se encuentra un código fuente único para cada unidad, que entrega permisos de desarrollador, permitiendo puentear hacía primera capa y hackear el sistema. De esta forma, se recupera la autonomía de administrador para detectar y neutralizar malware, y sobre escribir toda programación con dinámica iterativa. La glándula pineal, la glándula timo, el nervio vago, el corazón, el claustro cerebral, son algunos de esos programas claves, que, en combinación, logran activar la retícula ascendente y otros procesos neurofuncionales de consciencia como la crucifixión (ascensión del aceite cristos).
EL CONTROL MENTAL
Resulta extremadamente complejo explicar en estado de vigilia lo que en estado theta se procesa, pero déjame compartirte algo más. Las técnicas de control mental para manipulación de masas —que a menudo se cofunden con la sagrada hipnosis—, se centran en disparar ataques malware para alterar y reprogramar en segunda y tercera capa, inhibiendo el potencial que se puede desplegar desde cuarta y primera capa. Esta reprogramación es lo que conocemos como neurosis, o patrones de respuesta típicos. Al mantener esta desincronización interhemisférica se inhibe la plasticidad homeostática, y el cerebro se convierte en nuestro propio corta fuegos para el potencial de consciencia. En otras palabras, el jugador no local —el verdadero yo—, no puede utilizar su joystick para mover con coherencia su avatar en localidades oníricas.
Un claro ejemplo de manipulación es el arte audiovisual de holliwood, que te invita atractivamente a enfocarte en una trama persuasiva, pero con la perversa intención de desincronizar tu cerebro para grabar información implícita colateralmente. Esto no sucede si se entrena la hipnosis auto inducida —trance orientado al origen—, ya que un cerebro entrenado en autohipnosis funciona en alta coherencia neuronal, con dinámica de neurodesprogramación iterativa, porque hackea constantemente en cuarta capa pulsando desde el origen no local.
La Psicotrónica permite que nuestro poder trascienda lo mecánico, yendo más allá de esa no localidad —supra consciencia—, pero también puede utilizarse neciamente para manipular a otros jugadores locales. Lo cierto es que su correcto uso no tiene nada que ver con manipular el estado de otros jugadores, sino con algo realmente sagrado, con algo que nos permite sacrificar programas, y sacralizar lo único absoluto, original, imponente y omnipresente; el amor —la gran fuerza cohesiva y convergente—.
LA OPTIMIZACION
La perfección es adelantarse al efecto de la causa, es decir, saber encausar para generar la casualidad, un principio básico universal que respeta las leyes de la física. Sin embargo, la proporción áurea nos enseña que nada exacto, solo constante. Visto de otro modo, la perfección incluye lo imperfecto, no así, la imperfección en sí misma. Lo que quiero decir, es que este pasaje, delata que ninguno de los jugadores podemos experimentar un 100% de coherencia, pero esa característica sí que puede ponderar como una dinámica optimizada. Solo hay que entrenarla —viaje del héroe, camino del guerrero, iniciación, llámale como quieras—.