← Volver a Estudios y Letras
Paper N°30 · Divulgation Articles

El orden de las cosas y su arquitectura convergente

PAPER N°30. DIVULGATION ARTICLES. OCT 2026. JAVI JAMES' PORTFOLIO. ALL RIGHTS RESERVED.

Anímate a leer este artículo disruptivo si quieres encontrar respuestas para salir de donde sientas que quieres salir. Quizás algo suceda a partir de esta lectura.

Comenzaré aclarándote lo siguiente; la hipnosis está estrechamente vinculada a la somática y la neuromodulación, como una ciencia endógena. Hipnosis significa básicamente escuchar a tus células, pero traspasando la neurosis en alta coherencia, es decir, más allá de tu ruido mental, hacia ese silencio inhóspito y profundo. La escucha tiene principios que son para todos, pero todos tienen un fin distinto de escucha. El secreto sagrado en cada uno es descubrir cómo funciona de principio a fin su propio ruido.

La escucha.

El ruido no es malo, de hecho, es constructivo si es conducido en consciencia —como una mecánica de fluidos—, y eso lleva un tiempo lineal de aprendizaje. La célula misma es una celda ruidosa, lo que pasa es que esa actividad debería nacer de un estado pasivo de silencio. La misma palabra “actividad” indica que algo se activa. Y lo que efectivamente debería activarse es nuestro potencial, pero no suele suceder así. Lo que sucede en cambio, es que nos engañamos creyendo que usamos potencial genuino, cuando lo que estamos haciendo realmente es robar energía de otro lugar. No es que esté mal movernos tomando energía de una matriz genérica, porque eso es parte del juego, pero debe suceder con poca frecuencia, ponderando nuestro potencial genuino, ya que la deuda se va cobrando con el tiempo —lo llaman karma, yo lo veo como un algoritmo genérico que reclama su lógica para sostener ese juego, y esto provoca una especie de cortocircuito en nuestro sistema biológico—. A menudo hago esta analogía; piensa que para saltar siempre hay que agacharse, de lo contrario es imposible. De la misma forma, para avanzar y construir en la vida, debemos retroceder primero, de lo contrario, es una ilusión, a menos que “algo” te esté dando energía y no lo sepas. Una picardía diabólica, pero maestra —el maestro saturno/satán—.

La energía es como un dibujo por plasmarse que necesita de un trazo para ello, pero si estamos distraídos, solo haremos rayones. Por lo tanto, escuchar a tu cuerpo puede ser algo confuso si no tienes claro ese orden natural del que hablamos —el ruido nace del silencio—. En otras palabras, si ahora entiendes que tu función mental debe responder a instrucciones pasivas para no ser alguien reactivo —confundido—, entonces lo que resta por hacer, es entrenar para que logres dar instrucciones genuinas e intuitivas, no caóticas e instintivas. Ese entrenamiento es para escuchar tu verdadera voz, tu coherencia, y eso es la hipnosis autoinducida, puente, autoescucha, o silencio, como quieras llamarle —en el trayecto de un entrenamiento se aprende a diferenciar la voz genuina del ruido generado—. Nota lo siguiente; el estado de alerta es propio de un humano que cree ser solo un animal, sintiéndose bajo amenaza constante, no presente. Pero, el estado de escucha es propio del humano consciente, que abraza su parte animal, y como sabe que es algo más, vive en presencia sin estar alerta, porque reconoce cuando una amenaza es real.

La somática.

Es aquí donde ingresa el término somática, el cual comprendo como el arte de dominar la escucha y la expresión celular a través de movimientos instructivos, sin oponer resistencia. Básicamente una comunicación con tu parte humana inteligente que facilita la localización del ruido. De esa forma se le da lugar sin reprimirlo, transformándolo con la observación para que fluya ordenado. Soma es el núcleo de la neurona, y matica refiere a la matriz de la misma, de manera que, si se domina la instrucción, habrá una matriz neuro-regenerativa y plástica, no genérica, y los patrones de repetición serán voluntarios y constructivos, no inconscientes y destructivos.

Ojo con esto; el dominio —de doma— es aquel orden que fluye desde el silencio al ruido, y es tangencialmente opuesto al control —troll; manipulación forzada, desde el mismo ruido hacia más ruido—.

Un estado de alta coherencia sucede porque hay una neuromodulación correcta, y comienza en esos ajustes o en esa estrategia que aplicamos para acceder al silencio de referencia, que, paradójicamente, requieren de silencio —retroalimentación en la disciplina—. Claramente es un ir y venir entre el silencio y el ruido, pero para que haya alta coherencia, lo que debe ponderar es el orden correcto de estos factores. Aquel estado en el que predomina la coherencia, se caracteriza por una dinámica mental con baja polarización, y es lo que te evita quedar atrapado en tu propio ruido. Para mejorar esta comunicación, intenta hacer todos los movimientos en tu vida que tu intuición te sople, sin miedo a eso que llamamos errores, después de todo, lo importante es la reparación de ellos —dharma—. El hacer nada es muy bueno, y traerá una paradoja, porque llegar allí también requerirá de cierto movimiento —no esfuerzo—.

La observación angular.

Fíjate que irónico, todo movimiento requiere de energía —ruido—, y la calidad será determinada por el grado de consciencia, es decir, por el orden de las fuerzas. Si estamos atrapados en nuestro ruido mental sin ninguna clase de compromiso para salir de él —voluntad muteada—, habrá inconsciencia y pensamientos testarudos, sin embargo, si insistimos en recordar que el orden comienza en el silencio mismo, porque es lo único que se conserva —ya que el ruido se genera—, lo que vamos a lograr es una observación angular e insistente que nos delatará ruidosos, acorralándonos en cada circunstancia, y con eso ya comienza el desafío de ordenarnos —guerra interna—, porque la sola observación persistente logrará disipar gran parte de ese ruido que intensamente hemos creado, y la voluntad comenzará a tomar volumen poco a poco, haciendo que nuestras decisiones de trascender los estados adquieran mayor peso, seriedad y elocuencia. Atento a la ambigüedad, porque ante estos cambios, nuestra contraparte animal rugirá e intentará defender ese ruido neciamente —disociación y entropía—. No te preocupes por los detalles del cómo terminar de salir de esos estados circunstanciales, lo descubrirás en el camino, con la misma auto observación y predeterminación. Nota que la clave que te he dado, es “recordar” una lógica simple —el orden de las cosas—, y a partir de ello proyectarla en un entrenamiento insistente, quizás algo testarudo al principio —disciplina—.

Anímate a experimentar contigo sin cesar, y te sorprenderás. Hay muchas personas que enseñan técnicas de respiración y movimientos corporales que pueden ser de gran ayuda, pero si vas por esa ayuda, primero asegúrate de que no lo haces por carencia o victimización, sino porque has decidido comprometerte para entrenarte, y puede que esa actitud tenga una pequeña dosis de soberbia, pero esa palabra comparte raíz etimológica con soberanía, y eso tiene que ver con la autonomía de la voluntad, una fuerza de amor constructiva —la importancia de la “decisión/elección/convicción”—.

La templanza.

La capacidad del temple es un estado natural de escucha y observación omnipresente, permanente e imponente. Esto nos ayuda a procesar la información con responsabilidad.

La gestión de información requiere de estas tres etapas; recibe en consciencia, reflexiona en comprensión, responde en coherencia. Ten en cuenta que; la naturaleza de la información es convergente, lo divergente solo es su forma.

Te dejo con esto último; cuerpo, de corps, significa cadáver, o cavidad, por lo tanto, tu cuerpo celular está vivo porque le das vida. Entonces, si no eres tu cuerpo, eres algo más que lo habita, eres algo vivo, que no muere, y eso, es la consciencia, lo único que se conserva —eterna—.

Soy Javi James, hipnoterapeuta, haciendo ciencia independiente. Namaskaram.